TÃa Elena
Mario Navas (January 18, 2010, 11:23 pm)
Dime, ¿qué te trae por acá? según sé tus padres te han prohibido que salgas a estas horas de la noche.
SÃ, lo sé, pero no importa.
¿Quieres entonces que te cuente lo que sucedió? ¿es eso a lo que vienes?
SÃ, sÃ, cuéntame, mis padres nunca han querido decÃrmelo,.. siempre dicen que soy muy pequeño para saberlo ¡y no es verdad!, ya tengo la edad suficiente para ese tipo de cosas, ¡que no me vengan con esas niñerÃas! ¿te imaginas abuelo? yo, ¡con 12 años un niño!, ¡por favor!
shhhh, baja la voz que podrÃas despertarla -dice el abuelo-
¿a quién? -pregunta Antonio-
A tÃa Elena.
¿cómo? ¿Elena? ¿pero…? acaso,.. tú…
¡Para un momento! ¿quieres que te cuente o no? ¡Si haz de comenzar asà mejor que te devuelvas por donde viniste!
No, no, disculpame abuelo, es que…
¡No hagas suposiciones sin antes haber escuchado nada! ¡Eres igual a tu padre! ¿o me lo podrÃas negar?
¡hay abuelo! no me compares con ese pesadÃsimo idiota que se hace llamar mi papá, tan solo es un desconocido para mà y el que se tira a mi mamá, eso nada más. Pero no vine a hablar de él, vine a preguntarte qué fue lo que pasó con tÃa Elena,.. y que me expliques ahora cómo es eso que está acá, y dormida,.. cuando deberÃa estar bajo un montón de tierra en el cementerio del pueblo.. ¿ah? ¡explÃcamelo! ¡Quiero verla!
No ahora,.. deja que duerma, ha tenido un dÃa de trabajo duro hoy. ¿Sabes bien que tÃa Elena es hermana de tu mamá, y que ha sido siempre una de mis hijas preferidas verdad?
Si abuelo, lo sé. ¡claro que lo sé! TÃa Elena ha sido siempre como mi segunda madre, ¡es tan gentil y hermosa!
Asà es, siempre se ha empeñado en hacer de este mundo un mundo mejor,.. ella,.. ella simplemente… (rompe en llanto por unos segundos y apenas puede continuar hablando sin que su voz se quebrante…) sigue siendo una chiquilla, mi chiquilla… (su llanto se prolonga recargándose varios minutos sobre el hombro de Antonio…) pero no sé qué le ha pasado…
-silencio…-
¿Abuelo? ¿Estás mejor?
SÃ, sà que lo estoy, gracias por aguantar los viejos achaques de un vejete como yo, discúlpame Antonio, pero es que no lo soporto…
¿Soportar qué abuelo?
¡El desgraciado de tu padre, ese miserable canalla no tiene derecho a estar vivo! Si tan solo te contara lo que hizo, me entenderÃas.. o por lo menos esperarÃa que asà lo hicieras.
¡Cuéntame ya! no aguanto más tus rodeos, ¡ya por favor abuelo!
El sábado en la noche, en tu casa, en la sala de tu casa cuando todos estábamos reunidos,.. ¿lo recuerdas? Tu padre salió un momento porque supuestamente habÃa recibido un telegrama, uno que le habÃan enviado directamente desde la ciudad. Todo era normal, aunque, solo una cosa llamó mi atención y fue lo que me hizo seguirlo,.. los sábados en años bisiestos no se despachaban telegramas a ningún sitio, sin excepción, siempre ha sido asÃ.
¿y entonces? -interrumpe Antonio-
Entonces,.. seguà a tu padre con la excusa que irÃa al retrete,.. me levanté y tomé mi gabardina para ocultarme entre la oscuridad, abrà con cuidado la puerta y me deslicé por entre los arbustos, casi que arrodillado,.. por un momento creà haberle perdido el rastro cuando de pronto tÃa Elena salió de atrás del viejo molino, todo indicaba a que ella lo esperaba, que era una cita planeada. Se dirigieron ambos al molino, arriba, donde nunca nadie subÃa… lo que ocurrÃa allà no podÃa creerlo, me negaba a entender lo que mis ojos veÃan,.. pero era asÃ… tu padre y tÃa Elena estaban… ¡ahh por Dios! me revuelve los intestinos y me derrite el corazón volver a pensar en eso.. no lo soporto, no lo soporto…
¿¡Qué abuelo!? ¿¡qué viste!?
Tu padre y tÃa Elena desollaban vivo a un pequeño bebé, uno que Dios Padre tenga en su gloria ahora mismo, una creatura inocente y sin pecado alguno… ¡por Dios!
Abuelo…
¿Es eso verdad? ¿TÃa Elena? ¿pero cómo?, siempre ha sido tan dulce, tan gentil,..
Y… ¿qué sucedió luego?
Me retiré de inmediato, no logré soportar esa escena, no logré soportar la idea que una de mis hijas fuera capaz de eso, bajé las escaleras con cuidado y me dirigà a la casa, tomé una botella de whiskey y me senté a tomar. Recuerdo que todo era silencio y una sola imagen perduraba en mi cabeza…
Claro abuelo, te entiendo, pero, entonces explÃcame que hace tÃa Elena acá.
Es simple hijo mio, ha pagado su blasfemia en sangre, ahora ella no podrá ver nunca más la luz del sol y no podrá saborear la sal de la tierra. ¡Jamás! es imperdonable su actuar.
Sólo tendrá manos para arar y oÃdos para obedecer.
La he castigado como castigaré a tu padre mañana en la noche…
Antonio, dime hijo mio…
¿le dirÃas a tu padre que viniera mañana?










01-19-2010
12:58 pm
Maria Fidalgo
Excelente historia
[Responder]
01-19-2010
3:17 pm
MarÃa LucÃa
MarÃo: Un saludo muy cariñoso, estar entre los 25 mejores es de todas formas un gran logro, espero que mas adelante tengas una nueva oportunidad.
De tu nuevo cuento me gusto mucho , pienso que que al final quedo un poco inconcluso., pues el tema da para desarrollarlo mas, El tema del bebe no quedo muy claro, porque, sucedió y que paso con la tÃa, esta viva o muerta. Tal vez no entendi el final y quede con la curiosidad . Un fuerte abrazo.
[Responder]
01-19-2010
6:30 pm
Luz Dary Jiménez
Buenisima! my bien contada!
[Responder]
01-26-2010
10:40 pm
ximena
hola Mario esta muy buena, un poco inconclusa pero buena.
te felicito
[Responder]