Kambú, el extraordinario kambú…
Mario Navas (September 16, 2009, 12:48 am)
Una noche, en un sitio muy lejano ocurrió que AnalÃa buscando el camino de regreso no pudo hallarlo, la cabaña, a escasos cincuenta metros no lograba verse debido a la espesa neblina que cubrÃa todo el lugar, le fue imposible regresar, dicen quienes se enteraron de esto que su perro traÃa el hocico ensangrentado y estaba malherido, debido quizás a los golpes que AnalÃa debió asestarle intentando salvar su vida. Ya que nunca se logró encontrar el cuerpo se le declaró culpable al animal. Aún hoy no se sabe si asà sucedió…
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HabÃa decidido no salir esa noche a ningún sitio lejos de su cabaña, el cansancio la dominaba por completo.
Su fiel compañero, kambú, su perro, ¡su gigante perro! la acompañaba a los pies de la cama. De un momento a otro, el animal se levantó bruscamente, inclinó su hocico, olió el aire y salió corriendo en total silencio, como si algo o alguien hubiese llegado y él quisiera ser el primero en recibirlo…
“¡kambú!” -gritó AnalÃa- “¿¡a dónde vas amigo!?” levantándose de inmediato para alcanzarlo, “que raro” -pensó- “¿qué le pasa a este animal?”
Pasaron los minutos y kambú no llegaba, media hora, una, dos, AnalÃa decidió salir a buscarlo, “cualquier mala cosa puede pasarle en esta noche…” -dijo susurrando- tomando su abullonada chaqueta y el collar del animal salió de la cabaña cerrando tras de sà la puerta con un suave empujón.
El viento soplaba con fuerza pero no tanta que impidiera caminar. La noche aunque oscura dejaba ver algunas sombras a lo lejos y justo allÃ, entre esos matorrales creyó ver que kambú jugueteaba con alguien., cuando de repente, una espesa neblina cubrió todo el lugar. Fue muy rápido, AnalÃa de un momento a otro quedo inmersa en el centro de todo, no lograba ver sus propias manos.
Esa fué la última vez que alguien vió a AnalÃa, bueno… de hecho, nadie la vió, sólo algunos lugareños escucharon sus gritos llamando a kambú…
-silencio-
¿y eso es todo abuelo? -replÃca el niño- pensé que me contarÃas la historia donde AnalÃa habÃa muerto debido a los zommbies de los que muchas veces me has contado… ya sabes… de esos que se comen a la gente para alimentarse…”
“¡cuéntame más! ¡abuelo cuéntame más!”
Un viejo anciano que vivió en las cercanÃas contó que él vió a kambú tras los matorrales esa noche, como varias veces ya lo habÃa visto comiendo las perdices que lograba capturar.
Dijo que cuando intentó acercarse al animal para ver qué pasaba, una neblina que nunca vió venir cubrió todo de inmediato y debido a ello regresó a su cabaña, pero que al estar caminando de regreso asà como llegó la neblina asà mismo desapareció y con ella los gritos de Analia buscando a su perro. De hecho, dice él que en ese momento pensó que AnalÃa habÃa vuelto ya a su cabaña puesto que no la escucho más. Era por eso mismo que él habÃa salido, para preguntarle a AnalÃa si necesitaba ayuda en algo.
“Y eso nieto mio es lo único que se supo, kambú como ya te conté fue encontrado culpable y sacrificado, acusado de engullir sin dejar rastro de esa pobre mujer.”
-silencio-
“Pero abuelo, ¿eso fué verdad?” -pregunta el niño con cara de incredulidad- “¡Un perro asà sà que deberÃa ser grande, solo imagÃnatelo abuelo!”
-silencio-
“No lo sé, no sé si esa pobre mujer fue devorada ó fueron aquellos que llevan las almas de los vivos al sitio donde deben estar, tomando distintas formas cuando lo hacen…”
“Lo que si te puedo asegurar, es que kambú, el extraordinario kambú fué sacrificado por ello… mira allÃ, en la mesa que hay junto a la pared, es su collar, el collar que fue hallado en la cabaña de AnalÃa, justo a los pies de su cama…”










09-16-2009
1:10 am
Tabares
Buena historia me gustó bastante amigo, saludos
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09-16-2009
9:13 am
Marcelo Ferreiro
Excelente, como casi todos tus relatos
Me encantó, felicitaciones!
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09-17-2009
3:11 pm
ACHE
narrativa, creatividad.. es un don… aprovechalo!.
lo mejor para ti y los tuyos… siempre lo mejor!
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