Campus, muerte y libertad.

Mario Navas (April 21, 2009, 8:08 am)

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“Cuando era muy niña aún, Ananea, sobre sus 9 años ni siquiera pensaba en ello, tan solo su mente divagaba disfrutando las nuevas cosas que día a día el mundo y sus maestros le enseñaban.

Su vida siguió así, normal, en el colegio, con sus padres y hermanos, aprendiendo, comenzando a pensar por sí sola. Físicamente crecía, emocionalmente también y al mismo tiempo su curiosidad por saber qué era la muerte iba tomando cada vez más fuerza debido creo yo a las clases de filosofía de la secundaria, clases que desde un inicio vimos que eran de su completo agrado. Tema que le fascinó.

Le gustaba preguntar aunque nunca en clase respondiera pregunta alguna. Siempre las hacía llegar por medio escrito, dejaba allí en mi escritorio siempre sus respuestas, sus disertaciones. Nunca le interesaron sus notas, pero siempre estaba dispuesta a entregar lo que como tarea extracurricular se le asignara a su grupo.

Hacía deporte, estudiaba, era muy decente. Luego de un tiempo la veíamos en extremo aislada de todo y de todos, sumergida en sus libros, en sus escritos.

Cierta tarde la encontré en la cafetería del Campus, como siempre la saludé y seguí mi camino sin esperar más de mi alumna preferida que un sutil saludo y una muy leve sonrisa… cuando de pronto me llamó y me invito a sentarme, me acercó una de las sillas que habían junto a ella y me preguntó si quería tomar algo.

Algo así nunca había sucedido y bueno, acepto que sentí una gran emoción, era la primera vez que hablábamos fuera de un salón de clases.

Ya sentados y tomando el café que había pedido, le pregunté sobre lo que quería hablar.

Se tomó un momento, terminó de escribir algo en su agenda, la cerró y dirigió su mirada directamente a mis ojos. Me sentí algo raro justo en ese instante, me sentí culpable de algo pero no sabía de qué.

Fueron creo yo cinco segundos los que estuvo mirándome, segundos eternos, llenos de un gran silencio… cuando de pronto dejó saber qué era lo que estaba pensando y me dijo:

“¿Podría decirme qué es para usted la muerte?”

¡Vaya! En realidad me tomó por sorpresa esa pregunta y más aún viendo la expresión en su rostro. Un gesto que nunca le había visto en clase.

No tuve más remedio que responderle… tuve que pensar muy rápido ya que sus ojos demandaban de mí una respuesta inmediata, no meditada, no planeada, simplemente rápida.

A lo que respondí: “La muerte no es sino el paso a un mejor estado de lo que es posible acá en la tierra, un estado que nos permitirá ser libres de todo, realmente libres, no dependeremos de un cuerpo físico para existir, si crees en dios, al morir según él nos levantaremos de entre los muertos y estaremos juntos con él en el paraíso. Un paraíso que en teoría existió en algún momento acá, justo en este planeta. Si no crees no sabría decirte a ciencia cierta qué podría ser de tí. La muerte no es algo a lo que debamos temer, es simplemente un momento más en nuestras vidas, un momento que todos viviremos en una u otra circunstancia, es simplemente un paso más del hombre como espíritu para alcanzar su plenitud e integrarse al todo, un todo que es mucho más grande y fuerte que cualquier individuo, un todo que es la esperanza de un mundo que clama justicia, piedad, tolerancia y lo más importante…amor. Amor para no ser él mismo su propio verdugo”

Esa fue mi respuesta, tan solo es lo que llegó a mi cabeza en ese momento, me sentí confundido. Tomé mi café, lo terminé, la miré y le sonreí. Ella me miró, sonrió y me dijo gracias. Sólo eso. Me dijo que no me preocupara, que ella pagaba la cuenta.

Asentí, le dije que nos veíamos en clase y me fui…

Nunca más la volví a ver sino hasta cuando me enteré de lo que había ocurrido.

Fue la policía la que me hizo llegar una nota de su puño y letra, encontrada junto a ella y con rastros de sangre donde claramente se podía leer mi nombre y según lo que allí decía había sido yo quien había aclarado todo el enredo que tenía en su cabeza. Así lo describió ella. Por el revés de la nota escribió que me agradecía todo lo que como profesor había podido compartir con ella. Que nadie en el mundo fue tan importante como yo para ella. ¡Eso me consternó! No entendí nada en ese momento y nunca logré entenderlo.

Es por eso que decidí acompañarla en su viaje, al que yo mismo esa tarde la invité sin saberlo. No podría estar en paz conmigo mismo nunca, si no hubiera decidido tomar el mismo boleto sin retorno para ir en busca de ella…”


Sr Juez, creo que la investigación en contra del señor Decano se puede dar por finalizada en este momento, esta nota escrita de su puño y letra encontrada en su departamento aclaran todo, es la más fuerte evidencia de su inocencia y no dejan campo para pensar otra cosa…

Entiendo agente. Por favor, haga pasar el siguiente caso…

“Para mí, los grandes no son grandes, si no son buenos” - Samuel Smiles
  • 04-22-2009
    8:40 am

    hernando

    Parece un cuento emo. La muerte puede ser eso, el cambio de estado, pero tembien es la terminación de nuestra vida actual, que es la única que con certeza tenemos. Muy triste el suicidio de una persona, porque ademas de ser un desperdicio de vida deja un hueco en la vida de los que estan alrededor. Y ademas, al decano se le olvido que quienes se suicidan, no necesariamente seran premiados con el paraiso.

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  • 04-22-2009
    2:14 pm

    tabares

    Chingón, me gustó el relato carnal.
    La muerte (y estoy de acuerdo con esto) debe ser un descanso, lo que llamamos vida nadie sabe para qué es, sin embargo el premio a tu vida es precisamente la muerte. Independientemente de lo que cada quién crea & su filosofía de vida no hay nada seguro en vida sólo la muerte mundana que a todos sean del nivel socioeconomicocultural que fueren nos llegará.

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  • 05-01-2009
    11:44 am

    javier saez

    Mario, una extensa y emotiva respuesta. Gracias por regalarnos este relato que parece que tiene un final feliz ¡? No sabe uno si llorar o reir. En todo caso dramático del todo.
    Un cordial saludo. Javier

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  • 01-05-2010
    5:05 pm

    CAMILA

    que es ananea???

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    Mario Navas dijo:

    @CAMILA en esta historia… un personaje..

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  • 01-13-2010
    6:44 pm

    María Lucía

    ES UN CUENTO MUY INTERESANTE SOBRE LA MUERTE ,Y QUE DEJA CLARO QUE NUESTRAS PALABRAS SIN QUERER PRECIPITAN DECISIONES MUY BUENAS Y OTRAS COMO ESTA MUY DOLOROSA, TAMBIÉN PIENSO QUE LOS DOS PERSONAJES NO TENIAS APEGOS FUERTES EN ESTE MUNDO QUE ES LO QUE EN DEFINITIVA NOS HACE QUERER VIVIR A PESAR DE LAS ADVERSIDADES.

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