Accidentes múltiples
Mario Navas (March 4, 2009, 11:48 pm)
Al escuchar tan estrepitoso ruido salieron todos al patio, dejaron lo que estaban haciendo. Yazmín sostenía su bebé muy fuerte entre sus brazos. El camión de leche había perdido los frenos. Entre el desorden y el humo el conductor intentaba auxiliar a su compañero el cual había ido a dar contra el panorámico. Se veían botellas de leche por todo el sitio, varios chiquillos que llegaron al momento del impacto se lanzaron a tomarlas y se apresuraron para llevarlas a su hogar.
Diego llegó con cinco de ellas a su casa profiriendo gritos y saltos mostrando una descomunal alegría, fue directo con Yazmín. “¡amá!” –gritó- “¡mira cuantas botellas traje!, ¡serán cinco días que tendremos de comer!” De inmediato tomó cuatro de ellas y las guardó junto a la única cabeza de pescado que había entre el hielo. La quinta, la destapó y se la entregó “Toma, se ve deliciosa, toma tú primero”.
Con gesto suave Yazmín toma a Diego del brazo acercándolo a su regazo y diciéndole que debía devolver toda la leche. “No debes robar. Aún cuando tengas hambre, no debes robar. Dios se disgustaría contigo. Ve y devuelve todo.”
“¡Pero mamá!” - “No discutas Diego” dice ella.
“Como tú digas, iré a devolverlas…”
Polanía Marcos era el nombre del conductor, intentaba ayudar a su amigo que tenía medio cuerpo por fuera del camión, sobre el capó; el humo no le permitía respirar bien, intentaba moverse pero lo lograba con cierta dificultad, él también estaba herido, su hombro izquierdo se había dislocado, su rostro ensangrentado y su rodilla le dolía más que de costumbre. Todo sucedía muy rápido, el tanque de combustible se había aboyado y estaba dejando salir la gasolina, nadie lo notaba debido al desorden que había, unos sacando botellas y otros intentando ayudar, pero entre tanto tumulto, lo único que según parecía avanzar era el saqueo de leche.
Carolina y Fernando, hijos de Ismael Salcedo, habían llegado de la capital, en el momento del choque se encontraban jugando en el patio. Su muerte fue inmediata. Ismael al oír el estruendoso impacto salió del baño y donde había dejado a sus dos chiquillos ahora sólo había destrucción, humo y un largo y ancho hilo de sangre que salía desde abajo del camión. Supo de inmediato que ya nunca más los volvería a ver. Desesperado, perturbado y al darse cuenta de lo sucedido, decidió no volver a hablar en su vida jamás. Y cortó su lengua.
La gente seguía llegando, se amontonaban, se empujaban, el ambiente se había tornado bastante denso, el humo salía ahora con más intensidad, algunas llamas comenzaban a dejarse ver saliendo desde el motor, todo comenzaba a calentarse.
El cuerpo de Emilio, conductor del camión estaba en la parte trasera con un disparo en la cabeza. Era el día del cumpleaños de su esposa, ese era su primer y único recorrido para cumplir la ruta a la penitenciaría local este día, luego de hacerlo iniciaría con sus vacaciones de cuatro días que la lechera le reconocía por su excelente desempeño como empleado. Su esposa fue notificada por teléfono.
No pasó mucho tiempo para que la policía llegara, aunque un accidente de este tipo en un sitio como éste poco importaba, tan solo iban para constatar que los ocupantes eran los mismos que habían robado el camión en la penitenciaría. Se acercaban cuando Polanía Marcos los vio a la distancia y haciendo uso de una fuerza tremenda para soportar el dolor del impacto, se giró, sacó medio cuerpo por la ventana y comenzó a disparar, no era muy bueno con las pistolas. Los policías de inmediato se resguardaron, algunas personas quedaron a merced de la suerte o quizás del destino…
La gasolina continuó derramándose pero en pipetas que habían puesto algunos para recoger tan preciado recurso. El fuego fue apagado con el extintor que se encontraba en la patrulla.
Luego de esto las municiones se acabaron y los policías lograron abordar a Polanía Marcos y su cómplice que aún seguía sin sentido, los llevarían nuevamente a la penitenciaría donde les esperaba una larga condena.
Diego al ver esto buscó un sitio donde refugiarse, había visto que los policías dispararon a los conductores, dedujo que si los conductores eran malas personas ya que los policías los perseguían entonces robarle a malas personas no era malo. De inmediato tomó la decisión de ir a decirle a su mamá que ésta vez sí podrían quedarse con las botellas.
“¡amá! Traje nuevamente las botellas pero esta vez Dios no se enfadará por robarlas, esta vez es distinta, lo dueños de la leche eran personas malas…”
“¿amá?, ¿qué pasa?, ¿por qué lloras?, ¿y el bebé…por qué tan callado?
“Diego, ven y siéntate acá, junto a mí, no entiendo por qué pasó pero ven, acompáñame, mira al bebé, ahí está… ya nunca más sufrirá de hambre. Ve y devuelve nuevamente esas botellas, no hagas que Dios enfade, nunca lo olvides Diego, por favor nunca lo olvides, entre las cosas que nunca debes hacer está el robar así sea a personas malas. Mira, ahora necesitamos menos leche y el bebé tendrá toda la que desee de ahora en adelante, en sus sueños, ya nunca más sufrirá. Alégrate por eso. Aunque sea difícil, entiende que es imposible entender a Dios, tan solo cree, ten fé, vive en paz contigo mismo y con todos los que te rodean. Es sencillo, no fácil, pero sencillo. Diego, tienes seis años, cuando crezcas lo entenderás, pido a Dios porque así sea.
“¡Pero mamá!” - “No discutas Diego” dice ella.
“Como tú digas, iré a devolverlas…”










03-06-2009
9:00 am
leonardo avila
UFFF QUE HILOS MANEJAS, MUY AVASALLADOR EL TEXTO. ME GUSTO!!!
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Mario Navas dijo:
May 28th, 2009 : 11:06 pm
@leonardo avila hola!! gracias ome, gracias!
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